Matar lo posible
Puede que nada malo ni bueno pase de ahora en adelante. Puede que solo pasen cosas, así, que solo pasen cosas. Como las que solemos ver pasar cotidianamente, mientras nos llenamos de llaves, puertas y cerrojos que nos aseguren de todo a cuanto tememos. Eso nos da la sensación de estar bien. De sentirnos seguros y perpetuos. Ajeno a todo cuanto sucede fuera de nosotros, lo que le pasa a otra gente.Esa sensación de bienestar, es lo que auguro a tanta gente cercana pero también a aquellos que son nuestros vecinos de condominio, de ciudad, de región, de país y del tan maltratado planeta. Por ello, prefiero que nada malo pase de ahora en adelante, pues prefiero que todas las cosas buenas pasen frente a nosotros, cerca de nosotros y aun más, opto por que pasen dentro de nosotros. Prefiero y quiero que sigan pasando cosas, que éstas ocurran con nosotros, por nosotros y -ah malaya- para otros y también por supuesto, para nosotros.
Creo que de eso se trata la voluntad del Dios que siento, pero también . Ya el estar vivos es la certeza de que nos corresponde asumirnos y asumir el riesgo del ahora con todas sus heridas. No se trata de creernos héroes y heroínas, pues ya lo somos y lo debemos saber. Si hemos sabido sortear con éxito la senda recorrida somos sobrevivientes de la aventura que como vida nos ha tocado en el espacio-tiempo que compartimos, en la escuela de lo vivido y sus percances. Es y Será gracias a Dios, pero con él, hemos sabido sortear las dificultades, que como bien sabes otros no pudieron. Algunos conocidos nuestros, tan enteros y con tanta o más capacidad, con sus cualidades, no llegaron a la supervivencia que nos envuelve. Otros siguen diferentes cursos, pareciendo diezmados o con asignaturas pendiente. Van con una carga distinta, puede que parezca -solo eso- más pesada, más grande, más complicada. Siempre será distinta. De seguro también existen otros afortunados, digo, solo por distinguir lo que parece más seguro, menos hostiles sus condiciones. Solemos llamarle fortuna o suerte, que lo resume todo queriendo explicar ventajas. Ellos, tan héroes como nosotros transitan el mismo espacio-tiempo, pero van a otro tren, con su propia misión, con otra actitud. Nos indican un camino que podemos optar, pero siempre, siempre nos corresponde recorrerlo y vivirlo de forma inédita.
Puede que no sepamos con certeza que es, en estricto bueno y que es malo. Puede que sepamos reconocer los extremos y que en esa escala optemos por movernos en un estrecho margen. Puede que marcados por otras circunstancias, tengamos una preferencia limitada y determinadas por la visión cercana de todo cuanto parece seguro, sin atrevernos a más, aun pudiendo optar por dar otros pasos y queriendo alcanzar otras metas, pero lo aprendido y lo temido suponen cercas que la moral impone. Fatuo debate entre lo bueno y lo malo que exige no omitir cuanto se prefiere y cuanto se elije, dado el momento de la física y de la carga exacta de cuanto se es, en ese momento.
Puede que no entienda ni atienda a otra lógica que aquella que conozco, esa vía segura por donde he sabido conducirme hasta ahora y dado que me ha resultado bastante bien, excepto por los tropiezos de las piedras en el camino que superé, decidiendo no confrontarme por esa vía con obstáculos ni por otra desconocida. Ello me hace suponer que mi esperanza de vida se dilata, como la vida de los animales domésticos o en cautiverio. Así, es lógico matar lo posible. Así de seguro muere otro mundo, otro modo, otra lógica que sugiera, otra vida en sintonía con aquello que nos gusta, pero que nos desnuda en el temor de caer, de fallar, de no perpetuarse. Peor aún, que nos ubica en la acera de enfrente, donde la crítica se hace mercancía de marchantes y de fanáticos de otros templos. Así, no nace lo posible, muere de mengua y por mucha necesidad sentida, el hambre queda incólume y atrofia como balas las alas de lo posible donde quiere mi corazón llegar y ojala llevarte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario