Acá tierra, registrando en la bitácora intentos fallidos para comunicarse con nave extraviada desde esta estación central. Se registra condiciones de supervivencia en la nave, la misma, al parecer, goza de buena salud, pero se reconoce en período de cuarentena por proceso profundo de depuración y sanación interior, aprovechando vacaciones siderales. Se presume que la misma esté en tránsito hacia cielos desconocidos en proyección difusa por reflexión, anunciando que a pesar del ruido cósmico pronto estará bien, aunque se reconoce contrariada, por eventos meteorológicos en cielos terrenales.
El diagnóstico inicial señala que al parecer la nave presenta problemas de recepción de señales terrestres, muy a pesar de contar con suficientes recursos tecnológicos. Puede que los mismos no estén siendo utilizados en forma adecuada, dada las exigencias medioambientales del suelo agreste terrenal en algunas latitudes y por las manchas solares. Puede también no sean compatibles varios sistemas operativos o no se cumplan algunos parámetros requeridos por los software libres, que señala la ley. El OVI, identificado al parecer emite señales desde páramos helados, y al parecer advierte interferencia manifiesta de otras naves que siguen gravitando en tierra.
La falta de señal tiene como consecuencia inmediata la sensación de pérdida de instrumentos de posicionamiento espacial y en especial de geo posicionamiento referencial con sentido común, que con el devenir de las estaciones astrológicas, a partir de la primavera, serán de fácil comprensión para quien opera la nave extraviada, muy a pesar de esa sensación de pérdida del alma en el CPU. Siempre que navega en formal manual, sin hacer uso del modo automático.
La bitácora de vuelo expresa condiciones de saturación, por condensación de líquidos que produce secreciones en forma de precipitación, por los ventanillas principales, esto compromete significativamente la visibilidad; fundamental, para recuperar el camino hacia la tierra o hacia otros astros que le sean propios. Los reportes meteorológicos anuncian el cese de la lluvia de meteoros y que pronto volverá la calma. El plan de vuelo se podrá observar con claridad en pantalla. Desde la cual podrá hacerse acercamientos a los ámbitos reconocidos en vuelo, como plazas y donde podrá tomar o dejar la carga que sea requerida de formas de energía llamados ósculos.
Se aprecia en el reporte que en la nave no se sabe usar la bola de cristal –antiguo método- para leer el futuro y por ello pierde el rumbo y la perspectiva de vuelo intentando usarla con afán, para predecir eventos de acercamiento y encuentros con la tierra. Este proceso viene generando virus de ilusiones, que contaminan los sistemas operativos y producen errores, en especial en el lenguaje de programación y de comunicación. Esto, explica en parte, la ausencia de comprensión entre las interfaces que conforman el equipo nave-tierra.
La Nave anuncia nuevos contactos con tierra, si se restablecen con el soporte de algunos cracks, que por autodepuración reflexiva, efectúe la nave cargando desde la caja roja (antes negra) interna, para tomar y diferenciar el rumbo a elegir. Estos contactos puede que contengan bastimento y enseres que permitan la degustación de un menú completo (sopa y seco) entre los operadores de la nave y esta estación.
La nave mantiene álbum intacto de eventos pasados y los mismos están en resguardo a fin de dar la retroalimentación que sostiene a la tierra y que eventualmente sea de buen uso para la nave. Esta estación manifiesta alegría por tener contacto con la nave extraviada, desea éxito en plan de vuelo, cuando en la mismos se re instale y pueda seguir curso operativo hacia su destino.... Feliz viaje sideral.
No estabas sola ni yo tampoco muy a pesar de ser una cita íntima llegamos a la hora y súbitamente aparecieron
nuestras cosas
Nos dimos cita y que cita
De golpe llenamos el estadio
ellas, nuestras cosas, se fueron acomodando.
En las tribunas la algarabía de nuestras hinchas se hizo fiesta
Todas de colores, se acomodaban para vernos
Vernos felices y de frente.
Nadie apostaba a perder ni a ganar
Estar cerca era ganancia aunque nadie sepa de toros apuestan a una gran faena
Sin convocatoria ni perifoneos;todos fueron, hicieron presencia, y juntos animaron
Vieron desde la tribuna
Como dos seres se daban
Hubo consignas, gritaron Ole las continuas olas se hicieron sincronía con lo que abajo pasaba
Canciones y creaciones eran a todo efecto la misma cosa armonía en tiempo, sonido y movimiento
Celebraciones antes y durante el encuentro a capella mantuvo su
propia euforia
Ahora bien, quien dio pautas en esas tres horas de concurrencias
quien hizo de árbitro quien administró el tiempo donde no hubo interrupciones a pesar de los apagones, con velas encendidas se dio continuidad inmediata.
La fanaticada ejemplar, a pesar del licor Y nosotros, ah nosotros... Jugadores, cual atletas de alto rendimiento Dimos todos, mojamos las camisetas con la dignidad de la divisa que honramos
Huyo de las veinticuatro horas del día que está por terminarse. Me apresuro a esperar un mañana distinto, el día que recién arriba, el que goloso espero. Día de encuentros, de esperanzas; con sus batallas, duelos y dolores. Día de parto y partida, de lo que se y no sé, pero de lo que quiero, espero y me importa. Menos que de aquello que me es indiferente, desconocido aun.
Entonces dormiré. No siempre tan serenamente como quisiera, pero lo haré, seguro. Reposará mi cuerpo y elevaré mi espíritu, a la noche, con o sin luna, debajo del cielo siempre. Pondré en reposo mis sueños y buscaré más, recostado entre las puntas de una luna que sabe achicarse y agrandarse; que se ausenta o se hace presente según sabemos, pero llenándome de asombros siempre.
Entonces nada me perturba, duermo profundo y plácido, buscando más. Súbito despertaré, reposado, con el alma inquieta; la que siento, con la que aprendo a sentir, según el cuenta día, por fracción, llena de olvidos en su memoria o con rastros de lo soñado. Alma con huellas en las arenas que se peinan con el viento y con el agua o despeinamos con faenas nuestras.
Levantado, emprenderé la ruta de siempre, la de la vida, hasta agotarse, llena de gracia, más que con su ausencia, aunque con frecuencia no nos parezca. Dando gracias y convencido de lo sentido. Abrazaré lo amado, en tanto me sea posible con mis brazos llenos de antojos "el tiempo y el espacio tendrán que resolverse… de eso estoy seguro..." También aseguro la muerte, esa delgada y frágil menbrana que como himen cruzará quien primero parta.
Antes, siempre que pueda, huiré agotado al reposo, al de la vida, huyo con desespero por lo perdido, lo no encontrado, por la angustia de no dar más de lo que he dado y por no tomar todo cuanto estuvo ahí, dispuesto para mí y no supe aprovechar. Entonces huyo de las cosas que no me alcanzan y no me alteran, no me afectan, me dejan ser el mismo de siempre; no me compran, no me agraden ni me agredan.
Huyo de los rieles que siguen otra vía, la de los ruidos y la de escombros. Huyo también de la propia vía, la de mis rieles rotos, no reparados aun, la de los tramos sin estaciones. Me escapo con la duda de no saber a dónde se conducen otros; aquellos que van seguros, los que parecen estarlos, aquellos ilusos que suponen como yo, y quienes equivocadamente y sin saberlo van en sentido contrario. Me inquieta saber que huyo, con la curiosidad de ver a quienes en espera aparente, parecen no moverse, se quedan quietos, inertes, como esperando algo. Huyo de todo cuanto se mueva, aunque me mueva con ellos, o irremediablemente me acerque a ellos, les roce o inexorablemente me estrelle con ellos.
Huyo con las manos vacías y sin guantes. Con poca ropa y con poco peso. Aunque huya de prisa, sereno descanso. Viajo con la piel, la que ostento. Despierto distraído de gran parte del mundo que conocemos. Vivo cerca, dentro o muy próximo a la parte del mundo que concibo y de otros mundos, tal vez, de los que encuentre mientras huya.
Hoy, que ya sé que no te tengo Hago conciencia plena que alguna vez, entonces, te tuve Siendo así, me resulta paradójico, que algo haya tenido Como bien sabes amor, nada humano me pertenece Y si así es, que no te tenga, y te haya perdido, me pregunto Si acaso fui tuyo y si me tuviste. Si haberme dado como me di Si haberte tomado como pude Con tanto que a mi vida diste Y si hubo algo que de la mía tomaras, Algún significado ha valido para ti, para mí Figuró eso habernos tenido y ser Uno al otro Me doy respuesta: Entonces fui tuyo Fuiste mía Y… Nos perdimos. Ahora mismo, me quedo pensando sobre lo que es perder Por que perder entonces Donde hubo ganancia con sentido Donde hay suelo fértil para la vida, por el amor mismo
Ahora que no te tengo Que te he perdido Vale más, mucho más lo vivido Y duele tanto y más lo extraviado Me consuela saber que vencimos Nos tenemos en la memoria de elefante Ahora, que a otro modo te tengo te tengo todavía.
Hoy es siempre todavía...proverbio de Machado... que dice mucho, dice ahora, dice hoy... Me habla, me dice de ti, de todo esto… y más… Con lo que tengo, con la vida que vivo, con mis aperos, se me presenta la prueba de hoy con lo estudiado y lo ignorado. Me dice que nunca es tarde, siempre que conjugue el presente... que en ese estadio me debata, conmigo, contigo, con otros.
El ahora... es, así es, todavía es y sigue siendo, por siempre. Por cuanto en él o a él llego con lo vivido, con el optimismo y lo sublime de las anteriores edades; las alegrías –esencialmente-, candidez, asombros, curiosidades, disposiciones, entre otras cualidades incluyendo a la inadvertida fe. Las heridas, los tormentos y derivadas acciones perversas, son accesorios inútiles con los que hay que lidiar para no sucumbir.
En el ahora me encuentro con la fuerza mental de lo aprendido y robustecida esa fuerza, por aquello que hasta hoy, he sabido autodidácticamente desaprender y dejar de aplicar; ensayando, errando, creyendo, vaciando y llenando. Hoy me consigo con los sentimientos intactos, luego de sortear laberintos, y muy a pesar de sentirme a veces mutilado, resulto ileso. A veces convicto y confeso, otras condenado y con deudas pendiente por pagar y cobrar. Absuelto de culpas procuro entenderme en libertad y sentirme siempre entero y nunca fracción.
Viviendo el presente, con lo que viví antes, aprovechando lo que parecían circunstancias propias o ajenas. Con lo que tengo puesto, puedo vivir hoy, ahora que es siempre todavía, ahora más, cuando sé, que puedo crear circunstancias, muy a propósito y compartir con otra criatura creadora, en la sincronía exacta de saber que nunca llego tarde para lo importante, que donde estoy, soy y celebro lo importante que es hoy.
Alguien llega y deja que yo llegue como si la cita fuera concebida desde ambos, desde dentro y desde entonces... Así celebro este hoy, este ahora. Puede que no prometa nada, puesto que es exactamente lo que quiero, lo que creo... nada está en mi que asegure nada para después... ni creo que esté en otros la promesa, excepto en la única idea en la que marcho en pos... Dios....
Hoy es mucho. Lo es si consideramos todo cuanto en ello cabe, y lo que en ese espacio podemos dar, de seguro contiene más, mucho más de cuanto podemos ubicar de manera consciente. De seguro aun en los peores días, el hoy es suficiente para dar, para darnos y recibir. En el hoy, cabemos siempre, cabemos todo, alcanza para muchos, para más. Al hoy, le damos contenido, le madrugamos, le damos ocaso. Dentro del hoy vivimos siempre, le damos orden, si nos gusta, nos alineamos, nos centramos y si queremos y sabemos, nos proyectamos. También, nos conformamos o nos perdemos en el extenso Hoy.
Si hoy es mucho, siempre es demasiado. El siempre nos contiene entero y en él pereceremos, mientras tanto,aleluya vivimos. Todo cuanto se aspire, cuanto se crea y se sienta lo arropa el siempre. Aquello que traigo desde la raíz, y todo cuanto vaya acumulando en mi saber, todo lo que a pulso y por impulso desnude o viste la piel y aquello que absorto admire y admitan mis glándulas sensoriales, tangibles al tacto o inmensurables a la razón, conviven entre el sereno y el agitado siempre.
Ahí estás, ahí te encuentro. Por inmensa que seas o tan grande que te vea. Mientras más evidente te hagas mejor el siempre te acoge. Hasta el olvido más remoto y la memoria más angosta, las mayores dudas y todas las certezas, todo y más están eternamente ubicados o consiguen su espacio, en lo sabido y en el desconocido siempre.
En cuanto al impreciso todavía, ese tiempo latente entre el limbo de lo posible y lo imposible. Va y viene como un determinante péndulo, en un trapecio que sugiere alcanzar el extremo. Que entre bate y vate sugiere, anima, aúpa, procura y se alza en nuevos o antiguos paradigmas. Y sin embargo, ese todavía es una vasta reserva hidráulica de torrentes que no se agotan, que mueven y conmueven, que liberan y resisten tempestades. El todavía no se rinde, nunca expira. Todavía no es promesa, es fuerza que gravita y levita, es conciencia intuitiva. Es la viva gana de andar, de no estarse quieto, por el mero hecho de alcanzar y vivir.
Y mientras viva, contento procuro andarme entre el amar y la mar
Me gusta oírte, así Tal parece que al leerte te estuviera escuchando Diciendo cuanto escribes, lo que, ahora leo -yo siempre sagitario- Me gusta saber que apenas un mes bastó y no ha sobrado para tanto Para lo logrado y vivido, entre dos Entre una luna sólida encima nuestro y otra que se muestra a media luz Como indicando que cada cual anda a medias Con su otra mitad a oscuras Pronto se enmudecerá de nuevo y volverá a crecer y así Cual péndulo, se mece entre el ser y el estar y luego desaparecer, apareciendo siempre. Pasarán sin duda alguna, muchas lunas contigo y conmigo ausentes, Pero con la esencia de lo presente en este ahora eterno En este calendario vitalicio sin prisa, Que nos muestra en la edad que nunca abandonamos, En la que somos invencibles como el secuoya en su medio Muy a pesar del tiempo, ese que por necedad medimos con relojes de tic tac y más ahora, Ese que cortamos con la precisión del filo que parte todo sin ningún ruido Y que procesa contenidos, como los instrumentos que fueron creciendo, Desde que dejamos de vernos, hasta encontrarnos en el vacío solemne de una plaza, Que se ha llenado de besos al vernos.
Puede que nada malo ni bueno pase de ahora en adelante. Puede que solo pasen cosas, así, que solo pasen cosas. Como las que solemos ver pasar cotidianamente, mientras nos llenamos de llaves, puertas y cerrojos que nos aseguren de todo a cuanto tememos. Eso nos da la sensación de estar bien. De sentirnos seguros y perpetuos. Ajeno a todo cuanto sucede fuera de nosotros, lo que le pasa a otra gente.Esa sensación de bienestar, es lo que auguro a tanta gente cercana pero también a aquellos que son nuestros vecinos de condominio, de ciudad, de región, de país y del tan maltratado planeta. Por ello, prefiero que nada malo pase de ahora en adelante, pues prefiero que todas las cosas buenas pasen frente a nosotros, cerca de nosotros y aun más, opto por que pasen dentro de nosotros. Prefiero y quiero que sigan pasando cosas, que éstas ocurran con nosotros, por nosotros y -ah malaya- para otros y también por supuesto, para nosotros. Creo que de eso se trata la voluntad del Dios que siento, pero también . Ya el estar vivos es la certeza de que nos corresponde asumirnos y asumir el riesgo del ahora con todas sus heridas. No se trata de creernos héroes y heroínas, pues ya lo somos y lo debemos saber. Si hemos sabido sortear con éxito la senda recorrida somos sobrevivientes de la aventura que como vida nos ha tocado en el espacio-tiempo que compartimos, en la escuela de lo vivido y sus percances. Es y Será gracias a Dios, pero con él, hemos sabido sortear las dificultades, que como bien sabes otros no pudieron. Algunos conocidos nuestros, tan enteros y con tanta o más capacidad, con sus cualidades, no llegaron a la supervivencia que nos envuelve. Otros siguen diferentes cursos, pareciendo diezmados o con asignaturas pendiente. Van con una carga distinta, puede que parezca -solo eso- más pesada, más grande, más complicada. Siempre será distinta. De seguro también existen otros afortunados, digo, solo por distinguir lo que parece más seguro, menos hostiles sus condiciones. Solemos llamarle fortuna o suerte, que lo resume todo queriendo explicar ventajas. Ellos, tan héroes como nosotros transitan el mismo espacio-tiempo, pero van a otro tren, con su propia misión, con otra actitud. Nos indican un camino que podemos optar, pero siempre, siempre nos corresponde recorrerlo y vivirlo de forma inédita. Puede que no sepamos con certeza que es, en estricto bueno y que es malo. Puede que sepamos reconocer los extremos y que en esa escala optemos por movernos en un estrecho margen. Puede que marcados por otras circunstancias, tengamos una preferencia limitada y determinadas por la visión cercana de todo cuanto parece seguro, sin atrevernos a más, aun pudiendo optar por dar otros pasos y queriendo alcanzar otras metas, pero lo aprendido y lo temido suponen cercas que la moral impone. Fatuo debate entre lo bueno y lo malo que exige no omitir cuanto se prefiere y cuanto se elije, dado el momento de la física y de la carga exacta de cuanto se es, en ese momento. Puede que no entienda ni atienda a otra lógica que aquella que conozco, esa vía segura por donde he sabido conducirme hasta ahora y dado que me ha resultado bastante bien, excepto por los tropiezos de las piedras en el camino que superé, decidiendo no confrontarme por esa vía con obstáculos ni por otra desconocida. Ello me hace suponer que mi esperanza de vida se dilata, como la vida de los animales domésticos o en cautiverio. Así, es lógico matar lo posible. Así de seguro muere otro mundo, otro modo, otra lógica que sugiera, otra vida en sintonía con aquello que nos gusta, pero que nos desnuda en el temor de caer, de fallar, de no perpetuarse. Peor aún, que nos ubica en la acera de enfrente, donde la crítica se hace mercancía de marchantes y de fanáticos de otros templos. Así, no nace lo posible, muere de mengua y por mucha necesidad sentida, el hambre queda incólume y atrofia como balas las alas de lo posible donde quiere mi corazón llegar y ojala llevarte.