viernes, 15 de octubre de 2010

Te Perdí

El te perdí y el me perdiste yacen juntos
tal vez ocurra que coincidamos; ambos de frente, silenciosos,
llevándole  flores, donde sus restos reposan
y un sólido sonoro; Hola mi amor
evoque la memoria y nuestros cuerpos revivan

No se cuanto tiempo ha pasado desde entonces
ni se cuantas cosas han sido arrastradas, a pesar de su peso,
por las aguas que discurren furiosas
mudándose continuamente de lecho
bajo el puente donde me encuentro;
recostado a barandas de olvido.
Contemplativo súbito, advierto que te perdí;
que ya no estás, ni estarás
que ya no soy ni estorbo
que he aprendido a estarme sin el abrigo que fuiste
no hablo de ti con nadie y no converso en la sombra con tu imagen
vivo de otro pasto rumiando rebaño ajeno
me acostumbré a no tenerte, y  por más que quiera retenerlo
perdí el olfato que me unió a tu piel
mi extraviada mirada no atina a enfocarte
y el excesivo ruido no permite precisar tu carcajada
el recuerdo es solo un vago indigente
que deambula lejos de mi casa
no tengo equipo donde escuchar los cassettes
que fueron tuyos
se mojaron todas las fotos de aquel álbum solidario
y el viento arrojó por mi ventana
las muchas hojas que alguna vez garabateé por ti
no preciso saber si te gustaban mis versos
mis cajas no esconden un solo regalo tuyo
y pienso que nada te obsequié
si alguna vez alguien nos vio juntos 
ya no vive o se ha mudado lejos
Ahora se que te perdí que ya no tengo ni lazos ni abrazos
Y esta hoja no lleva ni tu nombre   

jueves, 14 de octubre de 2010

Me comprendes

Hay una enorme diferencia entre los dos:
Pelo a pelo
Entre ambos.
Que tú me comprendas y yo no a ti
Nos distingue.
Dos cosas notorias
Destaco en favor de ambos
Lo que soy, cuanto digo y hago
Encuentra lógica en ti
Siempre por absurdo o irreverente
Por lo poco o nada que haga
Tu me comprendes
En mi silencio, en mi entrega
En mi cueva o desde el púlpito
Ahí, ahí desde donde estés
Tu me sigues
En el amor que sientes
En tu modo de amarme.
En cambio yo
A otro modo
-Según parece-
Entiendo menos, mucho menos
O tal vez, nada entienda
Te sigo y no te consigo
Estoy conmigo cuando tu estás
Ando con frecuencia ausente, en of
Hasta de mi
Distraído cuento estrellas
O pecas en la piel
Lleno el cántaro de fantasías
Con algarabías que nunca oyes
Siempre me estoy yendo
Y en realidad no término de llegar
Y cuando parezco estar quieto
Más me muevo
Vuelvo a ti todos los días
Con cada amanecer llego
Aunque no me haya ido nunca
Y aunque no entienda todavía
En mi vuelo
Gravito en ti

viernes, 8 de octubre de 2010

Ahí

Ahí, detrás del mostrador
están dos ojos que miran...
profundos como dos aljibes
frescos, hondos
Si, enfrente
Separados por una mesa;
Un escritorio y un mar con su riqueza.
Dos ojos miran, sonrientes
Ávidos de vida y complemento
Son viva vida que atentos oyen
Mientras sentado, al frente, entre papeles, les hablo
Con nerviosa pausa como excusa, les leo
Antiguas frases,
Versos recientes
Me descubren
Pues se, que aun estando lejos
Siento su oído cerca
Y sin rubor ni duda, me desnudo, me desdudo
Pero esta vez
Sus manos no me palpan la piel
Las frescas, pequeñas y suaves manos
No me tocan, no la piel, no mis manos
Solo sus ojos me examinan
Sabiamente diagnostican mi impaciencia
Atentos, ligeros, dos ojos miran
Como tórtolas se mueven
Vuelan, así parece
Vuelan con las palabras que recito
Y ellos solitos, los ojos, se sonríen
Muestran lo que son
Dos ojos negros ligeros
Llenos de niñez curiosa
Llenos de adolescente amor
Llenos de madura entrega
Y así de grande me llenan confianza
Dos ojos enteros me miran
Y yo me doy
Buscando la entrega



miércoles, 6 de octubre de 2010

Cuentos cuántas cuentas

Espero lleguen las tardes de otrora, en las que la prisa de las circunstancias, te lleven a ocupar una silla ajena, en la que puedas llegar curiosa por recibir o ansiosa por dar. Ojala lleguen las tardes o las noches en las que te entregues a la lectura o a la escritura y de ese modo resuelvas ecuaciones. Que la matemática sea la ciencia que cuente los pasos, las cuadras, las calles, y las aceras. Las sillas ocupadas, las pantallas encendidas, los buzones despiertos y las vacías páginas, se llenen de antojos y confesiones. Que importe menos el vecino, y se ignoren todos los ruidos ajenos. Que sea solo el teclado o un ratón silente, que se mueva sobre un tapete, presuroso, abriendo y cerrando con clips curiosos, carpetas llenas de luna y horóscopos haciendo cuentos bonitos y sacando cuántas cuentas de todo lo que está por verse y vivirse. Que así sea