miércoles, 6 de octubre de 2010

Cuentos cuántas cuentas

Espero lleguen las tardes de otrora, en las que la prisa de las circunstancias, te lleven a ocupar una silla ajena, en la que puedas llegar curiosa por recibir o ansiosa por dar. Ojala lleguen las tardes o las noches en las que te entregues a la lectura o a la escritura y de ese modo resuelvas ecuaciones. Que la matemática sea la ciencia que cuente los pasos, las cuadras, las calles, y las aceras. Las sillas ocupadas, las pantallas encendidas, los buzones despiertos y las vacías páginas, se llenen de antojos y confesiones. Que importe menos el vecino, y se ignoren todos los ruidos ajenos. Que sea solo el teclado o un ratón silente, que se mueva sobre un tapete, presuroso, abriendo y cerrando con clips curiosos, carpetas llenas de luna y horóscopos haciendo cuentos bonitos y sacando cuántas cuentas de todo lo que está por verse y vivirse. Que así sea

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