viernes, 8 de octubre de 2010

Ahí

Ahí, detrás del mostrador
están dos ojos que miran...
profundos como dos aljibes
frescos, hondos
Si, enfrente
Separados por una mesa;
Un escritorio y un mar con su riqueza.
Dos ojos miran, sonrientes
Ávidos de vida y complemento
Son viva vida que atentos oyen
Mientras sentado, al frente, entre papeles, les hablo
Con nerviosa pausa como excusa, les leo
Antiguas frases,
Versos recientes
Me descubren
Pues se, que aun estando lejos
Siento su oído cerca
Y sin rubor ni duda, me desnudo, me desdudo
Pero esta vez
Sus manos no me palpan la piel
Las frescas, pequeñas y suaves manos
No me tocan, no la piel, no mis manos
Solo sus ojos me examinan
Sabiamente diagnostican mi impaciencia
Atentos, ligeros, dos ojos miran
Como tórtolas se mueven
Vuelan, así parece
Vuelan con las palabras que recito
Y ellos solitos, los ojos, se sonríen
Muestran lo que son
Dos ojos negros ligeros
Llenos de niñez curiosa
Llenos de adolescente amor
Llenos de madura entrega
Y así de grande me llenan confianza
Dos ojos enteros me miran
Y yo me doy
Buscando la entrega



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